“No sé si mi cámara es buena.”

Seguro que cuando te inicias en el mundo de la fotografía, esta frase pesa mucho. A veces te parece que con el móvil haces mejores fotos. Calma. Hablemos de ello.

“No sé si mi cámara es buena”, es una frase que escucho mucho. En talleres, después de una charla, para organizar un viaje fotográfico o en mensajes que empiezan más o menos así: “Tengo una cámara pero…”

Y siempre me pasa lo mismo. No sé muy bien qué contestar, porque la respuesta que me sale es bastante simple: Da igual. O, siendo más exactos, importa bastante menos de lo que pensamos. Durante años hemos asociado la fotografía con algo muy técnico. Cámaras grandes. Objetivos luminosos. Sensores enormes. Palabras raras que suenan importantes.

ISO.
RAW.
Bokeh.
Rango dinámico.

Todo eso existe. Y ayuda. Pero no es lo que hace una fotografía. He visto gente viajar con cámaras espectaculares y volver con fotos correctas. Nada más. Y he visto a otras personas viajar con un móvil en el bolsillo y volver con imágenes que cuentan cosas.  La diferencia rara vez está en la cámara. Está en la mirada. Porque fotografiar no es disparar una cámara. Es aprender a mirar. Mirar la luz. Mirar a las personas. Mirar lo que está pasando alrededor. Y, sobre todo, mirar un poco más de lo que mirarías normalmente. La cámara es solo una excusa para hacerlo.

El error que casi todos cometemos

Cuando empezamos en fotografía solemos pensar que el siguiente paso es mejorar el equipo. Una cámara mejor. Un objetivo mejor. Otro objetivo más. Y luego otro.

No es raro. A mí también me ha pasado. Pero hay una pequeña trampa ahí. Cambiar de cámara no cambia tu forma de mirar. Cambiar de cámara no hace que veas mejor la luz. Cambiar de cámara no hace que te acerques más a las personas. Eso solo lo hace el tiempo. Y el hábito de mirar.

Sácale partido a lo que ya tienes

Antes de pensar en cambiar de cámara, hay algo bastante más útil que puedes hacer. Aprender a sacarle partido a la que ya tienes. Saber cómo responde. Qué pasa si te acercas más. Qué pasa si te alejas. Cómo cambia una foto si te agachas un poco. O si esperas diez segundos más antes de disparar. Muchas de las fotos que más recuerdo no aparecieron porque llevara la cámara perfecta. Aparecieron porque yo estaba ahí. Y porque decidí mirar.

Algunas cosas sencillas que suelen mejorar una foto

Sin meternos demasiado en lo técnico, hay pequeños hábitos que ayudan mucho…

Acércate más.
La mayoría de las fotos fallan porque estamos demasiado lejos. Si crees que ya estás cerca… da dos pasos más.

Mira la luz antes que el lugar.
Un sitio espectacular con mala luz suele dar fotos mediocres. Un lugar normal con buena luz puede ser increíble.

Espera.
Muchas veces la foto aparece unos segundos después. Cuando alguien entra en escena, cuando cambia una expresión o cuando pasa algo inesperado.

Muévete un poco.
Agacharte, subir un escalón o cambiar la altura de la cámara transforma completamente una fotografía.

Haz menos fotos.
Disparar sin parar no siempre ayuda. Parar un momento, mirar y decidir cuándo hacer la foto suele funcionar mejor.

Lleva la cámara contigo.
Parece una obviedad, pero muchas fotos buenas no existen porque la cámara se quedó en la mochila o en el hotel.

La cámara no tiene la historia

Si lo piensas bien, una buena fotografía casi siempre tiene alguna de estas cosas:

-Buena luz.
-Un momento interesante.
-Una emoción.
-Una pequeña historia.

Ninguna de esas cosas está dentro de la cámara. Están fuera. En el mundo.

La ventaja de no tener la cámara perfecta

Hay algo curioso que pasa cuando no llevas un equipo enorme:

-Te mueves más.
-Te acercas más.
-Molestas menos.
-Eres más confiable.
-Observas más.

Muchas veces la mejor cámara es simplemente la que llevas contigo. Porque si no la llevas, no hay foto.

La pregunta equivocada

Por eso, cuando alguien me dice: No sé si mi cámara es buena. Siempre pienso que esa no es la pregunta importante. La pregunta sería otra…

¿Estoy mirando lo suficiente?

Porque cuando empiezas a mirar de verdad, ocurre algo curioso.

Casi cualquier cámara empieza a funcionar mejor.

Incluso la que ya tienes.

Si quieres un montón de consejos sobre cómo sacarle más partido a tu mirada, échale un ojo a mi curso de fotografía que a partir de 5 módulos, incide en la FORMA DE MIRAR.