Vegetarianos vs. Yo

Para todos aquellos vegetarianos… veganos… “marcianos”: ante todo, os respeto. De verdad. No hay nada mejor que ser fiel a tus creencias. Pocas cosas realizan más que ser consecuente con tus actos, con tu forma de ver la vida, con tus convicciones. Eso sí, hay una parte de todo esto que no comparto y es “el afán de convertir”. De atraer adeptos. De hacer secta. Oye… que a mi me parece bien que no te guste el cordero, que no quieras ver el azúcar ni en la boca de Celia Cruz o que te den alergia los conservantes… Muy bien. Plas, plas, plas… Perfecto. Ole tú. Eso sí, una cosa te pido… no quieras que yo sea tu clon. Tu acólito. Tu adepto y “causa/objetivo” de esta comida. Mientras tú le preguntas al camarero sobre el árbol genealógico de cada plato, yo sólo pienso en disfrutar del momento. Mientras tú piensas en lo que “te puede pasar” si comes algo que no está en tu dieta analizada y bendecida por múltiples gurús del más allá, yo sólo pienso en qué vino marida mejor. Y sabes? Ahora que me haces pensar… pienso en que piensas demasiado y que a veces, eso de no pensar tanto me hace ser más feliz. No analizar cada ingrediente… es salud. Al menos, mental. Disfrutar. Sí… Dis-fru-tar!!! Eso hago. Y no puede ser malo. Me gusta lo que como y me siento bien haciéndolo. Qué será mejor? El ansia y la preocupación constante, o el disfrute puro, duro aunque “manufacturado”?

Come y deja comer.